Hoy me cuesta un poco escribir esto.
Este teatro se ha convertido en parte de mi vida. He vivido
muchas cosas entre estas paredes: días buenos, días difíciles, nervios antes de
una función, risas, cansancio, ilusiones, magia… momentos que me llevo para
siempre… y personas que han hecho que este lugar sea especial.
Durante años este teatro no ha recibido el cuidado que
necesitaba y que merecía. Ahora dicen que llega el momento de cerrarlo para
remodelarlo. Y aunque duele, se que es necesario y que, la seguridad ciudadana está
por encima de mi amor por el teatro.
Solo deseo una cosa: que vuelva a abrir como teatro y que
no se quede en el camino.
Porque este edificio no es solo un un monumento es un pedacito
de historia de esta ciudad y sus ciudadanos. Y para quienes hemos trabajado
aquí, también es un pedacito de nuestra propia historia.
Ojalá dentro de un tiempo podamos volver a disfrutar de ese
patio de butacas, esas puertas, escuchar el ruido del público, ver las luces
encendidas y sentir otra vez esa magia que solo tiene un teatro.
Deseo que no sea un adiós, solo un hasta pronto.
Gracias por todo lo vivido.
