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viernes, 5 de junio de 2026

¡Basta ya de jugar con la educación!


Música Maestro



Los profesores han dicho "basta" y se han plantado en una huelga indefinida.

Lo hacen por dignidad laboral, pero también por defender la escuela de todos. 

¿Y cuál es la respuesta de la clase política? 




Una mezcla repugnante de silencio y oportunismo. 

El gobierno de turno se tapa los oídos. Ignora las protestas y estira el tiempo esperando que el desgaste doblegue a los docentes, sin importarle nada nuestros hijos.

 Por otro lado, la oposición se frota las manos. Utilizan el dolor de las familias y la desesperación de los maestros como simple propaganda electoral. Es una auténtica vergüenza. Esos mismos partidos que hoy se autoproclaman salvadores de la escuela pública son los que, cuando tuvieron el poder en su momento, no movieron un solo dedo. Miraron hacia otro lado igual que lo hacen los de ahora.

Una de las realidades más fuertes para mi, es que el número de alumnos con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y necesidades del desarrollo, ha crecido de forma exponencial en los últimos años, pero el sistema educativo público se ha quedado congelado en el pasado. Detrás de los discursos oficiales sobre la "inclusión", la realidad diaria de estas familias es una lucha constante contra la precariedad, la falta de empatía institucional y el abandono.

La escuela pública, debería ser el espacio de igualdad por excelencia, y está fallando sistemáticamente a los niños más vulnerables debido a graves deficiencias:

1. Falta de personal especializado: Los centros carecen de suficientes profesionales de Audición y Lenguaje (AL), Pedagogía Terapéutica (PT) y auxiliares educativos.

2. Las aulas masificadas: Es imposible atender la neurodiversidad cuando un solo tutor debe gestionar aulas con ratios altísimas. 

3. Infraestructuras deficientes: Aulas sin climatización muchos colegios públicos carecen de aire acondicionado, obligando a los niños a soportar temperaturas extremas en los meses de calor. Para un alumno con hipersensibilidad sensorial, el calor extremo no es una simple incomodidad; es un detonante de crisis de ansiedad, desregulación y colapso emocional.

Sin contar que estudiar a casi 40 grados demuestra una falta de dignidad humana y un desprecio absoluto por el bienestar de los menores.

4. Profesores ahogados en la burocracia Papeles por encima de alumnos: Los docentes pasan más tiempo rellenando informes, justificaciones y planes burocráticos que atendiendo directamente a los niños. 

5. No podemos seguir normalizando que la educación especial en la escuela pública sea una carrera de obstáculos. Los niños con autismo no son cifras en un expediente ni problemas que esconder; son ciudadanos con pleno derecho a una educación digna, adaptada y de calidad. Es hora de exigir menos burocracia, más presupuestos, infraestructuras adecuadas y, sobre todo, una inclusión real y afectiva.

El futuro no se vende. La educación no es un gasto, es una inversión en el futuro de nuestra sociedad. Un país que maltrata a sus profesores y condena a sus niños a estudiar en condiciones deplorables es un país sin futuro. Esta huelga no es un conflicto laboral más; es un grito de auxilio por la dignidad de la educación pública. Apoyar a los profesores hoy es proteger a nuestros hijos mañana. Ya no valen las promesas de campaña ni las palabras bonitas. Exigimos aulas dignas, comida de calidad, sueldos justos y, por encima de todo, respeto para quienes sostienen el futuro del país.

Y ya otro día hablaremos de la conciliación familiar...

Señores políticos me dan Vergüenza, pero TODOS los que no hacen nada y los que no lo hicieron cuando estaban, por mucho que vayan a las puertas de los colegios a grabar a los niños (que por cierto Sr, Grezzi, eso es ilegal).

Y todo esto... no se quien lo asesora, pero jamás había visto que a puertas de elecciones (les recuerdo que queda menos de un año)a ningún partido político que jugara tan mal sus cartas. 

Su soberbia  su descaro y su narcisismo psicópata, son un insulto para los valencianos. 

 ¡Basta ya de jugar con la la educación del futuro!

B.

miércoles, 27 de agosto de 2025

Ya no vamos a la bodega de Carlina.

Música maestro!


 "el idioma de los carteles ya no es el nuestro..."

Ya no vamos a la bodega de Carlina.

Hace tiempo que se quedó sola, cerrada, como una boca que ya no cuenta historias.

Ya no suena la caja registradora ni huele a cerveza y conversación de barrio, como echo de menos las bodegas de barrio de antaño. 

El cine Tyris, como el abc marti y tantos otros, apagó su luz.

El bar de siempre ya no sirve almuerzos, sino "brunch" 

El mercado central ha perdido su encanto quedando reducido al turismo

El kiosko de Ángel tras pasar por varias manos es ahora una tienda de pasta fresca "take away".

La tienda de la Lotera ahora es de souvenirs con imanes sin sustancia.

Todo lo que fuimos se desdibuja.


Las calles cambian de piel, las fachadas se lavan la cara para la foto, el idioma de los carteles ya no es el nuestro, y los precios... los precios tampoco.

La ciudad se alquila por días, por horas, por likes, y la venden como mejor ciudad del mundo para vivir. 

Mientras tanto, nosotros —los de siempre— vamos desapareciendo.

Nos empujan hacia la periferia, hacia las afueras que no elegimos, no cabemos en el centro que ayudamos a levantar.

Ya no es un lugar para vivir, sino para pasear, consumir, para mirar, y fotografiar, pero no para pertenecer.

 Los que deciden, ¿nos ven? ¿O solo ven estadísticas, proyecciones, ganancias? ¿Quién defiende al vecino que ya no puede permitirse su barrio?

 Todo se vuelve espectáculo, todo es decorado, pero la solera y el espíritu de la ciudad se enfría.


 Y una se pregunta:

¿De qué sirve una ciudad sin infancia, sin abuelos en los bancos, sin tiendas donde te conocen por tu nombre, sin esquinas que te abracen con la memoria?  ya sea Valencia, Madrid, Sevilla... que más da.

Una ciudad sin su gente es un lugar bonito, sí… pero vacío.

Tan bonito y tan triste como una postal que nunca se envió.

Así me siento cuando veo mi ciudad, la que me vio crecer y que ahora no me reconoce ni yo a ella. 


La globalización, las malas políticas turísticas, la ambición... acaban con lo bonito de un lugar, su idiosincrasia.

Palabras de una rubia una tarde de agosto de 2025

Un Besito

B.